Cuando realizamos un estudio genealógico nos solemos encontrar con muchas sorpresas por el camino, una de las más habituales es darnos cuenta de los grados de parentesco con otras personas con las que más o menos tenemos cierta amistad u otro tipo de relaciones. Sin embargo, hay un resultado de nuestra búsqueda del que más gusta presumir o ensalzar, los personajes históricos.

El caso que vamos a tratar en este artículo es la conexión entre vecinos de nuestra Merindad y su posible ascendencia Real. Para ello recurrimos a publicaciones de siglos pasados, intentando analizar lo expuesto en los mismos en base a la documentación que he podido consultar en diferentes archivos:

  1. La primera de ellas es el nobiliario de Luis Barona de Sarabia (1). En ella se menciona levemente una línea genealógica de los Barona, señores de Villangómez, que enlaza con dos familias presentes en nuestra Merindad, gracias al matrimonio de María Barona con Francisco de Mata, vecino de Celadilla Sotobrín y con amplia descendencia tanto en nuestra Merindad como fuera de ella; y de Catalina de Ubierna con Pedro de Medinilla, vecino de Ubierna. Lo analizaremos de forma ascendente.
  • María Barona y Catalina de Ubierna eran hijas de Juan Rodríguez de Ubierna, señor de la casa solariega del Cubo en el lugar de las Rebolledas, pariente mayor del apellido cercano al Adelantado de Castilla, y de Isabel Álvarez del Castillo Barona (1).

La realización de un árbol genealógico es una tarea ardua y extensa, cuyo resultado final nunca será el esperado, pues por el camino nos encontraremos con grandes dificultades para elaborarlo, como puede ser la falta de documentos necesarios para su completa elaboración, o el difícil o nulo acceso a ellos, amén del tiempo necesario para su realización. Otro punto importante a tener en cuenta es que aun existiendo documentación para consultar, nos encontramos con datos pocos fiables o ligeros.

Si retrocedemos en el tiempo en busca de “nuestros antepasados” podríamos afirmar que hasta finales del primer cuarto del siglo XVIII los datos obtenidos son bastante fiables, pero ir más allá exigirá un estudio más riguroso por diferentes causas, las cuáles aquí enumeramos: